Replace tank with tireless damaged family vehicle

Por mi trabajo salgo dos veces a la semana a carretera y lo que he visto y experimento en cada ocasión es verdaderamente lamentable, no sé si mi estado sea el único en México con esta condición de carreteras, me da la sensación que es el único lugar con cráteres en lugar de caminos, arroyos en lugar de carreteras, el asfalto ya no existe, todo son hoyos, tierra y más hoyos, pero realmente profundos.

Me veo obligado a pasar muy despacio por toda la zona, no son dos o tres kilómetros, para nada, es toda la carretera regional, y eso hago para minimizar el daño a amortiguadores y suspensión en general, pero es imposible, en serio, no saben la frustración que me genera tener que transitar por esa burla del gobierno. Y aunque vaya más despacio que vuelta de rueda el estrés de la suspensión es drástica, no hay por donde. No logro comprender a otros conductores al verlos pasar a más de 10km/h, mucho menos a los que van a 60 o más. Dios los bendiga. Hay casos reportados de vehículos a los que se les ha caído el motor por quebranto de la base, flechas quebradas, llantas ponchadas, suspensiones deshechas. Es realmente un caos. Y mi caso no es el peor, todos esos proveedores de tortillas que tienen que repartir diario la tienen más triste, y si el repartidor no es el dueño del vehículo, olvídense.

Siento tristeza, enojo, impotencia, rabia y todo lo que se puedan imaginar, si se combina todo eso, no hay palabra que describa lo que emana de mis sentidos cada vez que tengo que conducir (es una de las cosas que más me gusta hacer en la vida y la condición de los caminos lo arruina de sobremanera). A los responsables de mantener en buen estado las carreteras hace años que dejó de importarles en qué condición están, si es que necesitan mantenimiento. Nada. Hace años que lo único que hacen cada vez que se vuelve intransitable es mandar cinco o seis trabajadores de «obras públicas» a echar tierra a los cráteres, que en dos días ya esta lejos de ahí. Y tiene que pasar mucho tiempo para que, por lo menos, hagan eso de la tierra. El chapopote no lo conocen y si lo conocen lo repudian. Estafadores.

La gente dice que no hay de otra, que hay que pasar si o si por esa jungla, por esa superficie lunar, y como digo, hay quienes pasan como si la carretera fuera la de cualquiera en Estados Unidos. Dicen que hay que reparar las suspensiones y que no hay de otra, y no hay de otra. Aunque el ambiente general es cólera. Si yo pudiera dedicarme a otra cosa que no implicara salir a carretera lo haría sin pensarlo una vez.

Cada vez que pagamos el refrendo vehicular, cada vez que se plaquea una camioneta o auto, se paga un impuesto que debería destinarse a mantenimiento carretero. En el recibo que entrega recaudación de rentas lo dice. Un porcentaje del cobro, que ni siquiera debería existir, se destina a eso… En el papel. En la vida real hay proyectos más importantes: Un tren, un aeropuerto, una rifa de cierto avión, cierta refinería que se incendia o se inunda. Y si el gobernador en turno del Estado puede quedar bien en instancias federales lo hará aunque pasen veinte años y la carretera no se toque. Usen el dinero para lo que es. Mentirosos. Vividores.

Es lo que es porque hay corrupción, aunque cierta persona canosa haya dicho que ya se había terminado. Ser despreciable. El político no debería recibir esos salarios tan exorbitantes de la recaudación pública, deberían de estar solo los que verdaderamente quieran ayudar al pueblo. Perdería mi tiempo si trato de analizar lo que es y lo que debería ser, cuando a nadie le importa más que su propio pellejo.

Que la corrupción y la gente ruin si tengan fin.

Isaías Ulloa.

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