Open notebook with handwritten notes and pen on wooden desk by rainy window, cup of coffee and plant nearby

Empecé este blog con el propósito de tener un pretexto para escribir, de ser constante y todo eso, y van varios intentos y nada. Me emociona la idea de tener un blog, me emociona la idea de publicarlo y que todos puedan leerlo, pero estoy en un punto en el que no sé exactamente que quiero escribir. Siempre he sabido que quiero escribir, y el nombre del blog me encanta, pero no tenía un rumbo claro sobre el cual guiarme para facilitar la escritura. Sigo sin tener la certeza, pero al menos creo que di una vuelta más a la tuerca que va a sostener el proyecto.

Seré muy sincero, tengo varias carpetas en mis notas para ir añadiendo entradas divididas en los temas que me gustaría tocar, pero poco he tocado esos archivos. Sin embargo, este blog esta en mi mente, un día tras otro, unos días más presente que otros. Pero ¡ah! como quiero escribir. No sé si el ímpetu se transmita en las palabras.

En esa búsqueda, en esos pensamientos, en ese tiempo que no me doy pero quiero darme, quiero pensar que logré dar ese giro de tureca: Saber de qué puedo escribir con entusiasmo, con fluidez, con constancia y ser autentico. Quiero escribir sobre la Observación del Mundo.

A través de los ojos de un ser humano común y corriente, escribir cómo se ve la vida diaria, los cuestionamientos que me surjan sobre la cotidianidad o la complejidad. En un principio (seguiré siendo sincero) no quería escribir de cosas personales, quería abordar los temas desde la lejanía, y creo que eso es lo que, desde un principio, me limitó. Ahora quiero escribir desde la experiencia personal, desde la reflexión del individuo que tengo la fortuna de ser. Expresar conformidades, inconformidades, ideas, pensamientos y críticas, en primera persona y transformar esto en lo que debió ser desde el principio y no lo dejé ser: Un diario.

Sé que conforme pasa el tiempo el formato escrito es cada vez más obsoleto. Pero me encanta la idea de tener un rincón en el inmenso mundo digital para dejar una bitácora que pueda ser leída por cualquier persona que desee hacerlo, que como yo, aún busca emoción en la palabra escrita.

Hay cierta mística en la escritura que no puedo explicar pero que es la que me alienta a hacerlo. La idea del anonimato, de una voz que no suene, un rostro que no gesticule, pero que pueda leerse, y que el lector imagine dicha voz y rostro es mágico. Plasmar y compartir ideas y pensamientos sin grandes producciones, sin preocuparse por la iluminación, el audio, el encuadre, la apariencia física del comunicador y llegar a una persona que busca saciar este gusto de leer mientas se toma un café por las mañanas, las tardes o noches, es el gusto para mí.

El hecho de que no implique grandes producciones no quiere decir que no las quiera o no las haya. Prepararme para escribir, hacer mi propio café para entrar manos a la obra y escribir lo que alguien leerá con el suyo, elegir un buen lugar, una buena iluminación según el ánimo que tenga ese día, es y será mi producción.

Deseo que lleguen personas a leer mis entradas. Vivir la vida. Elegir el tema que desarrollaré para el blog en esa semana y que del otro lado haya alguien esperando para leer lo que opino de la vida.

Que no tenga fin.

Isaías Ulloa.

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