Cómo lo he hecho pocas y lo haré muchas veces en este blog, me remitiré a los recuerdos de infancia que tengo, ¿por qué? Porque sí.
Desde que tuve memoria y hasta cierta edad en mi adolescencia mi papá nos regalaba con cierta frecuencia películas a mis hermanos y a mí. Hablo desde los últimos años del VHS hasta los últimos días del DVD (el blue-ray ya no alcanzó a entrar en esta tanda de recuerdos).
No tengo claro cuál fue la primera película con la que llegó como regalo, tal vez fue Lilo y Stitch o buscando a Nemo. Lo que si recuerdo es la emoción de estarlo esperando para ver qué película nueva nos traía y verla 30 veces, regresando el carrete del VHS en el reproductor, o con un rebobinador especial con forma de carro. Mis papás nos decían que si lo hacíamos muchas veces se iba a estropear el cartucho, pero hoy en día todos los VHS funcionan correctamente y no los vimos precisamente pocas veces.
Entendí desde niño a las películas como una fuente de inspiración, o como la posibilidad de ser quien yo quisiera ser, de ser el protagonista de la historia y surcar mares, cruzar galaxias, recorrer el planeta o los planetas que pudiera imaginar. La genialidad de ser quien tu quieras ser y de cierta manera ser invencible me cautivo. Un protagonista bien planteado, bien desarrollado y dentro de una historia fantástica y de aventura siempre me llama la atención, alimenta mi imaginación… y me encanta tenerla bien alimentada. Las posibilidades en la ciencia ficción son infinitas, y casi siempre esas historias además de esa dosis de vida te dejan una enseñanza o te inspiran a hacer algo.
Agradezco infinitamente a mi padre por haber hecho que mi gusto por el cine se desarrollara desde temprana edad. Hoy en día siento bastante orgullo al poder decir que tengo un basto repertorio de películas ya vistas. Me ha dado lazos más fuertes con mis amistades, al poder charlar sobre las historias que ellos y yo hemos visto antes de conocernos. Pero sobre todo me ha dado varias herramientas, varias actitudes y diversas opciones para reaccionar al acontecer de la vida.
Debo decir también, que considero que mi padre fue un gran curador durante esos años. Jamás vi una mala película elegida por él. Solo obras maestras desde mi punto crítico.
Durante los años que llevo disfrutando de los largometrajes claro que me he topado con malos trabajos, pero recuerdo mucho la primera vez que quite una película por mala, afortunadamente no recuerdo el nombre. Estaba en la sala, en casa de un tío, y tenía un mueble con varias películas en su interior. Vi una que no me llamaba la atención, pero recordé el dicho que dice: “No juzgues un libro por su portada”. Y justo por esa razón quise ponerla, en mi interior esperaba que fuera una buena obra, pero por más que espere varios minutos la historia no mejoraba nada, los efectos eran malos, las tomas, los entornos estaban mal ejecutados, la llamada pantalla verde era más que notoria, y el maquillaje de los personajes era realmente malo. Que bueno que no recuerdo el nombre de la película.
No sé si es la segunda llamada a la nostalgia en una misma entrada, pero siento que las películas entre el 2000 y el 2016-17 eran mejores que muchas actuales. He visto un par en la plataforma de streaming roja y me han parecido bastante simples en cuanto a trama. Aunque en cuanto a imagen y fotografía son bastante buenas, pero la esencia no lo es tanto. No estoy tan viejo como para decir que lo que había en el pasado era mejor, pero si he sentido la creatividad un tanto estancada. Eso o el exceso de producciones puede ser el motivo. El acceso que tenemos a tantas películas en los distintos servicios es abrumador, aunque emocionante, el solo hecho de pensar que tenemos a un clic tantas historias es fascinante, ojalá tuviéramos tanto tiempo para poder ver todas y cada una de las disponibles en los servicios que pagamos, pero por lo mismo muchas veces no podemos escoger al menos una y tardamos horas eligiendo y al final no vemos ninguna y solo leímos las descripciones de las que nos llamaron la atención, pero no dimos clic en ninguna esperando encontrar una mejor. Quizá eso le quita un poco o un mucho la magia.
Dando honor al niño que fui, me gustaría recomendarles 5 películas imperdibles para ver en familia, de esas que tengo en físico, en VHS y puedo ver, aunque no tenga señal de internet. De esas que la cinta ha sido regresada más de diez veces seguro, y no por ser la única opción, sino por ser una excelente. De esas de las que me sé líneas enteras de diálogos… De esas.
- Lilo y Stitch.
Una película que sigue las vidas de dos hermanas que tratan de salir adelante por su cuenta poniendo como prioridad a su familia, aunque sea pequeña, lo es todo para ellas y como su vida cambia después de ver una estrella fugaz surcar los cielos.
2. Monsters Inc.
En una ciudad de monstros donde asustar a niños de realidades paralelas desde sus armarios es el pan de cada día, dos amigos trabajando en equipo intentan seguir rompiendo sus propios récords de sustos que dan gusto… Hasta que conocen a alguien que cambiará sus vidas y las de todos para siempre.
3. Tierra de Osos.
Una obra maestra en toda la extensión de la frase. Para cada edad en la que estes existe un personaje con el que podrás identificarte. Es una historia que conmueve, que divierte, que motiva y te hace reflexionar sobre tu lugar en el mundo, en la sociedad y en tu familia. Te vas a reír seguro y aprenderás cosas.
4. Buscando a Nemo.
Siguiendo con las historias bajo el mar. Un pequeño pez quiere demostrarle a su padre y a todos que es capaz de ser más valiente y fuerte que todos. Sale mal. Y su padre y una amiga inesperada emprenden un viaje para recuperarlo. En dicho viaje todos aprenden un poco más de sí mismos y crecen mental y espiritualmente.
5. Los Increíbles.
En un mundo de gente súper, ¿Qué puede salir mal? En esta historia conocemos a una familia especial que tiene súper fuerza, súper elasticidad, súper velocidad, invisibilidad y algo más. La trama hace que aprendan a trabajar en equipo, que se acepten y logren salvar el día… o no.
Si puedo terminar esta entrada de alguna manera es alentándote a ver películas, a alimentar tu creatividad y a conocer historias nuevas que salen de mentes de personas increíbles, que nos hacen a nosotros un poco más increíbles. Descubre mundos nuevos, mundos fantásticos e historias inauditas de la mano del séptimo arte. Nunca pierdas la capacidad de asombro.
Tal vez no eran mejores películas, tal vez éramos nosotros, más dispuestos a dejarnos contar.
Que nunca tenga fin.
Isaías Ulloa.


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