A la música la descubrí en los primeros años de mi vida, y desde entonces ha estado conmigo, aún no podía caminar por mí mismo, usaba una andadera para poder desplazarme sin perder el equilibrio, cuando ya me acercaba al equipo de sonido a escuchar una canción en específico; si la estación de radio la tocaba, ahí estaba yo para escucharla.
Para mí, la música es sin duda el mejor descubrimiento del Ser Humano.
Desde su fundamento más antiguo: EL RITMO, que es la base de cualquier sonata, ópera, canto, concierto o cualquier expresión musical, dota al ambiente en el que las personas lo utilizan de una atmosfera más dinámica, armoniosa y divertida. Acompañando al hombre desde que solo habitaba en África, el fundamento número uno de la música a través de la percusión de diferentes superficies sólidas, servía para organizar los clanes, sus bailes, sus ofrendas y posteriormente sus melodías.
Con simples golpes a objetos de diferente dureza se puede acompañar el paso de un caminante o establecer la cadencia con la que una actividad física o laboral debe hacerse. (Prueba golpeando una mesa mientras una persona realiza una actividad física, como las sentadillas, y verás que pronto toma el compás de dichos golpes).

Si a lo anterior le sumamos una melodía, que no es más que una sucesión de notas o sonidos afines entre sí, la interpretación se vuelve más robusta.
El instrumento más cercano que tenemos las personas es: La Voz. Podemos tararear una canción. Ese tarareo es LA MELODÍA, que es el segundo fundamento de la música. También puede hacerse sin ningún tipo de acompañamiento, recibiendo el nombre «Acapella» que consiste en interpretar la música usando únicamente la voz humana. O bien, con un instrumento, que deberá interpretar una nota a la vez para poder recibir el nombre de melodía, aunque si se tocan varias notas simultáneamente pueden crearse diferentes voces, dependiendo de los intervalos entre las notas, pero esa ya es canción de otro álbum.

Ahora si se toca una sucesión de notas (o sonidos), se creará LA ARMONÍA, que como ya podrás intuir, es el tercer fundamento de la música.
Juntos, Melodía, Armonía y Ritmo, producen el más bello descubrimiento del hombre: La Música.
Esta presente todos los días de nuestra vida y la hace más bella. Un mundo sin música sería un mundo triste. Gracias al cielo que existe.

Bailemos, cantemos, interpretemos canciones con instrumentos. Que la alegría dada al cuerpo con la música da vida al corazón y lo hace latir mejor. Incluso si la canción es triste, sentirás que alguien más te comprende, alguien más vive lo que tú, y por medio de ella podrás calmar tu tristeza y tu preocupación.
A la música todos la traemos en la sangre, es parte de nosotros, es inescapable. Es tan diversa, con tantos instrumentos, voces, letras y mensajes. Acompañemos siempre nuestro día con una buena canción y si lo alegra solo un poco verás que tengo razón.
Con esta entrada solo quiero decir una cosa sobre la música:
Que nunca tenga fin.
Isaías Ulloa

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